Latidos
Sangre, cargado de glóbulos, bombeando hacia el corazón, para, por y y de la vida, la sangre no siempre suele llamar, creadores de esperma abandonando y decidiendo que eso simplemente no es lo suyo, negando la propia sangre, tornándola oscura, tratando de detener esos suspiros de vida.
Latidos, indicador de que estamos vivos, al menos de manera biologica como unos pequeños cuerpos en blanco y negro saliendo de un pequeño utero, llenando de felicidad y haciéndo correr rios a través de mis mejillas, o esos mismos latidos amplificados dentro del pecho de un joven de 20 que realmente tiene cosas que contar, o los Latidos de mi mama siendo monitoreados en una pantalla mientras extraen ese pequeño defecto que decidió invadir su seno derecho.
Mis propios latidos siendo escuchados a través de mi mano derecha, que me obligan a darme cuenta que a pesar de haber sido negada, no pertenecer realmente a ningún lado,psiquiatra con tarjeta de cliente frecuente usada por toda mi familia, portar el moño Rosa ahora, atravesar el camino del buen comer, devolver la culpa y sangrar los miedos por las fosas nasales, encontrar la respuestra en la comida, llenando ese vacío del alma con glucosa;ese compás que podría ambientar un tango me recuerda que sigo aquí, con vida, por algo y para algo, no solamente por qué Dios quería montar otro show de marionetas, no sólo por qué si.




